2 de junio de 2007.
Muy respetable señor Director:
Mucho le agradeceré la publicación de esta carta en su prestigiado diario. Por asuntos de trabajo, la semana pasada tuve necesidad de viajar a Chilpancingo; en mi viaje de regreso a la ciudad de México vine pensando, no sin cierta preocupación, sobre la falta de atención que sufren diversos sectores de la población guerrerense. Esto pude observarlo fuera del palacio de gobierno, en donde encontré a diversos grupos de ciudadanos manifestándose y solicitando ser atendidos. Estudiantes, campesinos, empleados, colonos, todos ellos miembros de diversas organizaciones de la sociedad civil, se turnaban para gritar sus consignas, mostraban sus mantas y pancartas, y solicitaban el apoyo y la solidaridad de la ciudadanía.
Aunque las manifestaciones, plantones y mítines forman parte del ajetreo cotidiano en el Distrito Federal, no creo que la falta de atención a las organizaciones que representan y defienden las demandas de los guerrerenses más humildes, sea lo más conveniente en una entidad federativa en la que se han dejado sentir una serie de hechos sangrientos verdaderamente espeluznantes.
Espero que una de las promesas de campaña del ahora gobernador del estado, Zeferino Torreblanca Galindo, en el sentido de “cambiar la forma de hacer política” no sea la de aplicar oídos sordos a las demandas de salud, de servicios como el agua potable y la electrificación, de caminos y otras necesidades de las comunidades más olvidadas de Guerrero. Un gobierno comprometido con su pueblo no debería orillar a la gente a permanecer días y noches afuera del palacio de gobierno para que le resuelvan lo que por ley tiene derecho a disfrutar.
Por la atención brindada a la presente, muchas gracias.
Atentamente.
Lic. Adriana Argudín Palavicini.
martes, 19 de junio de 2007
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