viernes, 27 de junio de 2008

PETRÓLEO

PETRÓLEO:
EL PRESIDENTE, EL DEBATE Y LA CONSULTA PÚBLICA

Adriana Argudín Palavicini


El debate sobre la iniciativa de reforma energética que presentó al Congreso de la Unión el presidente Felipe Calderón, ha cumplido ya un mes. En el Senado de la República han discutido la reforma de PEMEX, abogados constitucionalistas, académicos, investigadores, técnicos, profesionistas y especialistas en petróleo. Mientras el debate sigue su curso, desde Madrid, España, el presidente Calderón hizo declaraciones que, más que derivadas de su falta de información –como dicen creer algunos legisladores-, denotan su seguridad en poder sacar adelante su iniciativa reforzada con su afirmación de que en el debate “ni siquiera se ha rebatido el aspecto central de su propuesta”.

También el presidente Calderón se pronunció sobre la consulta pública que pretende llevar a cabo sobre el mismo tema el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, el próximo 27 de julio. Aquí, el presidente fue lacónico: hay que remitirse a los artículos 71 y 72 constitucionales como rectores de todo proceso de reformas, por lo que “será el procedimiento que sigamos mientras la Constitución no disponga otra cosa”. Y la constitución, como casi todo mundo sabe, no contempla el ejercicio de la consulta pública.

Independientemente de que nos guste o no la forma y el tono empleados por el presidente Calderón, lo cierto es que a fin de cuentas tocará al poder Legislativo modificar lo que crea conveniente de la iniciativa y en su momento someterla a aprobación. Al ciudadano común y corriente, como Usted o como yo, en tanto no pueda hacer que “la Constitución no disponga otra cosa”, no le resta más que esperar el veredicto de la mayoría legislativa pues así es como funciona nuestra democracia ¿o no? Siendo esto un hecho cierto y conocido, llama la atención que el jefe de Gobierno del Distrito Federal persista en su intención de llevar a cabo su consulta popular, y más todavía, el hecho de que también se aplicará en los municipios que gobierna el PRD, según ha declarado José Luis Gutiérrez Cureño, presidente municipal perredista de Ecatepec y dirigente de la Asociación de Autoridades Locales de México, A.C. (AALMAC), que agrupa precisamente a tales municipios.

Desde mi punto de vista, la pretensión de llevar a cabo la consulta pública es un burdo engaño. En primer lugar, porque –como ya dije- en nuestro ordenamiento constitucional no está contemplada y, en segundo lugar, porque la misma se aplicará únicamente en el 16.7 por ciento del total de municipios con que cuenta el país (porcentaje que representan los municipios donde gobierna el PRD). Ciertamente, se ha dicho que Marcelo Ebrard apoya su propuesta basándose en la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal, pero no hay que olvidar que dicha ley, aunque contempla el plebiscito, el referéndum y la consulta ciudadana, es una ley de carácter local y, como tal, dichos instrumentos están diseñados para actos, leyes y decisiones locales y muy concretos y limitados. Esto, en la capital de la República. Por lo que respecta a los municipios donde también gobierna el PRD, suponiendo que sus respectivas leyes locales contemplen la consulta ciudadana, con toda seguridad sufren de las mismas limitaciones.

Por si lo hasta aquí dicho no bastara, hay que agregar que para llevar a cabo la mentada consulta, se requiere de dinero. El IFE, que sigue pugnando para que se le apruebe un mayor presupuesto, está prácticamente descartado. El que saldría al quite, se dice, es el Instituto Electoral del Distrito Federal. Por si éste tampoco pudiera, el presidente municipal de Ecatepec ya tiene la solución: los municipios agrupados en la AALMAC la llevarán a cabo con sus propios recursos y con el apoyo de senadores, diputados locales y federales así como de síndicos y regidores. Si, a tres meses de la votación para elegir a la dirigencia nacional de su partido aún no pueden decir quién fue el triunfador, ¿logrará su consenso para que pongan dinero de sus bolsillos? ¿Qué opinión les merecerá a los miles de ciudadanos humildes de esos municipios el hecho de que el presupuesto municipal, en lugar de utilizarse en la solución de demandas de servicios elementales, se desvíe para llevar a cabo la consulta?

Por lo menos a mí me parece extraño que a algunos señores del partido del sol azteca les haya picado el mosco de la consulta ciudadana cuando sus propios resultados no son vinculantes. Pues, ¿no mueve a reflexión que quienes no han podido resolver la suciedad de su elección interna, se erijan ahora en los fieles de la balanza de un asunto que atañe a todos los mexicanos? ¿No debieran precaverse los ciudadanos del juicio que emitirán quienes como Gutiérrez Cureño (en Ecatepec), Constanzo de la Vega (en Texcoco) y Moreno Conrado (en Ixtapaluca), los desprecian cuando acuden a sus palacios a pedir solución a sus problemas? Parece ser que el proceso electoral de 2009 está mucho más próximo de lo que muchos creen.

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